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La Agricultura Orgánica - Antecedentes

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ANTECEDENTES

Con el aparecimiento de la agricultura, la seguridad y soberanía alimentaria de las comunidades, se ha basado históricamente en su capacidad de producir de manera sana, permanente y autónoma sus propios alimentos. Los pueblos mesoamericanos practicaron por 10,000 años ese tipo de agricultura con enfoque de soberanía alimentaria.

La invasión española significó la primera ruptura cultural y la erosión del conocimiento ancestral de uno de los más complejos y avanzados sistemas de producción conocida en la historia de las culturas agrarias, basados en la interpretación de las leyes de la naturaleza, aplicables a la cultura del maíz y el desarrollo del sistema productivo diversificado conocido como la “milpa maya”.

La etapa colonial significó el inicio de la práctica de la agricultura industrial de monocultivo de añil y posteriormente el café, con fines de exportación a Europa. Se expropia la tierra y se desarticula el sistema de producción agrícola de los pueblos nativos. Se hereda la práctica del monocultivo industrial hacia rubros como el algodón, la caña de azúcar y la ganadería extensiva.

Como segundo hecho histórico de graves consecuencias para la agricultura, en la década de los cincuentas del siglo pasado, El Salvador es impactado por la mal llamada “revolución verde”, una política creada desde el capital trasnacional y adoptada por todos los países subdesarrollados. De acuerdo a los precursores de la revolución verde, ésta acabaría con el hambre en el mundo, ya que incrementaría sustancialmente la productividad y por consiguiente la disponibilidad de alimentos en los países pobres. A más de cincuenta años de su aplicación, se ha incrementado el número de personas en el mundo que están padeciendo de hambre, y que ya sobrepasan los novecientos millones. El problema del hambre en la población mundial, no es un problema de productividad y disponibilidad de alimentos, es un problema de falta de acceso a los mismos por parte de los países pobres, y de acumulación y despilfarro por parte de los países ricos.

La revolución verde es un paquete tecnológico basado en la utilización de agroquímicos (pesticidas y fertilizantes químicos), maquinaria agrícola, y semillas híbridas (y ahora transgénicas). Lo que muy pocos saben, es que es un paquete diseñado para utilizar en tiempos de paz, la maquinaria de guerra del gran capital, y generar onerosas ganancias de las mismas compañías propietarias de la infraestructura bélica que, luego de terminada la segunda guerra mundial, habría que darle una utilidad, dedicándose a producir insumos y maquinaria para la agricultura. Los pesticidas son derivados de las armas químicas, y los tractores son modificaciones de los tanques de guerra. El negocio se completa con la producción de fertilizantes químicos que son subproductos de la actividad petrolera, y de las semillas híbridas y transgénicas que están acabando con el patrimonio genético y la agro-biodiversidad de los pueblos. Cada vez que compramos, utilizamos ó recomendamos el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, estamos contribuyendo a mantener aceitada dicha maquinaria de guerra.

Este negocio es manejado mayoritariamente a nivel mundial por diez empresas transnacionales quienes se lucran de los países periféricos y alineados, como el nuestro.

La revolución verde, acabó en cincuenta años con una agricultura sostenible, practicada por los pueblos mesoamericanos por más de 10,000 años.

 

Sus consecuencias:

  1. Grave impacto en la salud humana: no existe el llamado “manejo seguro de plaguicidas” como se promociona por parte de los vendedores de venenos agrícolas. La agricultura convencional basada en agrotóxicos, irrespeta la vida y extermina el complejo sistema de la micro y macro biodiversidad de los sistemas de producción; en la agricultura convencional las respuestas comunes que se suelen escuchar son: insecto - insecticida, hierbas - herbicida, hongos - fungicida, ácaros - acaricida, etc. Es una agricultura de muerte.

    Lo que muy poco se sabe, porque no se dice en las Universidades y Escuelas de Agricultura, es que la aparición cada vez mayor de las mal llamadas plagas y malezas son el resultado de un sistema en desequilibrio, causado por el exterminio de la vida del suelo y el rompimiento de la relación sueloplanta–animal. En la naturaleza ninguna especie animal ó vegetal ha aparecido por error o es declarada dañina ó inservible, todas cumplen una útil función; la ignorancia de la agricultura convencional y de los que la hemos promovido y practicado, ha generado el desequilibrio a niveles cada vez mas incontrolables.

    El uso de plaguicidas ha causado y continúa causando la muerte a miles de salvadoreños, y es la causa principal del incremento de enfermedades graves y mortales como cánceres, problemas de insuficiencia renal, esterilidad, deformaciones en niños en gestación, etc. ocasionados por la exposición directa a pesticidas, o por el consumo de agua y alimentos contaminados.
  2. Daños al medio ambiente: el uso de pesticidas y fertilizantes químicos provoca una grave alteración en la microbiología del suelo, ocasionándole alta concentración de sales, alteración de su acidez natural, muerte de microorganismos, etc. lo que se traduce en esterilidad al principal patrimonio de la agricultura: la tierra. Los agrotóxicos están provocando la contaminación severa de nuestros mantos acuíferos, la desaparición de insectos benéficos, de la vida silvestre y de las especies acuícolas. A nivel global, los fertilizantes químicos están contribuyendo al cambio climático y al calentamiento del planeta, por la liberación de gases de efecto invernadero.
  3. Insostenibilidad económica: por ser productos derivados del petróleo, los insumos agroquímicos aumentan vertiginosamente sus precios en concordancia con el incremento del precio del petróleo, un recurso natural que se está agotando. Los productores salvadoreños se han visto en la necesidad de reducir sus áreas de cultivo ante la imposibilidad de costearse el paquete de insumos que acostumbraba adquirir, con el hecho agravante que ante el agotamiento y contaminación de los suelos, la cantidad de agro tóxicos requeridos para la producción, es cada vez mayor para la obtención de las cosechas. La producción es obtenida a altos costos económicos, que al ser trasladados al consumidor final, se vuelven inaccesibles para las comunidades que no producen los alimentos.
  4. Dependencia política: continuar con la agricultura convencional como Política de Estado, esperpetuar la dependencia de los países periféricos como el nuestro, a los intereses de las transnacionales. Bajo esta modalidad de producción convencional a base de agroquímicos, hablar de soberanía alimentaria es una total contradicción.

    La tercera causa de la agudización de la crisis de la agricultura salvadoreña, son las medidas de ajuste estructural aplicadas por el Gobierno desde hace dos décadas, en las que se desmonta el aparato productivo agrícola, bajo la premisa de que bajo un mundo globalizado, sería más fácil importar que producir los alimentos; se declaró el territorio salvadoreño una sola zona franca, se invitó a los agricultores a dejar su actividad productiva agrícola, a abandonar sus tierras, y a aprender a “pegar botones”, para aspirar a ser empleados en las maquilas textiles. Ahora estamosviendo las desastrosas consecuencias de esas irresponsables y serviles políticas a un sistema económico, ahora también en crisis a nivel mundial.

En síntesis, las prácticas de la agricultura convencional e industrializada ya no son posibles, son obsoletas y se convirtieron en uno de los factores de mayor destrucción de la fauna y flora, desnudaron y erosionaron la tierra, agotaron los yacimientos y contaminaron el agua y el aire, asesinaron a cientos de campesinos, y arruinaron y expulsaron a otros miles, aumentaron la concentración de la tierra y el capital en manos de unos pocos y convirtieron a los países del tercer mundo en totales dependientes del gran capital transnacional.

Es momento de construir nuevamente el aparato productivo agropecuario, pero no bajo el esquema de la agricultura convencional, industrializada y de muerte, sino bajo el modelo de agricultura orgánica, sana, autónoma y soberana: una agricultura de vida.

Última actualización el Domingo 13 de Junio de 2010 11:12  

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